Muchas personas afirman dormir peor durante las noches de luna llena, sentirse más nerviosas o tener sueños más vívidos. La explicación es sencilla: el aumento de luz puede alterar ligeramente nuestro reloj biológico, sobre todo si la habitación no está completamente a oscuras.
El resultado: cuesta más conciliar el sueño, te despiertas con más facilidad durante la noche y por la mañana tienes la sensación de haber dormido sin haber descansado realmente. No es nada grave, pero a veces basta para sentirse cansado o un poco irritable al día siguiente.