explicar tus decisiones, resaltar las cualidades de tu pareja y enfatizar vuestros intereses comunes.
Pedir su opinión puede ser útil, pero tu relación no debería depender de su aprobación.
Haz de tu pareja un aliado para lidiar con preguntas y juicios indiscretos.
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Habla sobre los estereotipos con tu pareja.
Existen muchos conceptos erróneos: desequilibrios de poder, diferencias de madurez o metas financieras.
En lugar de ignorarlos, hablen de ellos con su pareja para disipar preocupaciones y fortalecer su vínculo.
Háganse preguntas como:
- ¿Influye mi edad en nuestra relación?
- ¿Nos sentimos cómodos con nuestros amigos y familiares?
- ¿Estamos preparados para afrontar juntos los prejuicios?
Estos intercambios aumentan la autoestima y aclaran tus expectativas.
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Concéntrate en tu autoestima
Las críticas externas pueden minar la confianza, pero Hill y Labadie nos recuerdan que una relación sana se basa en la comunicación, la confianza y el respeto mutuo, no en la diferencia de edad.
Valora las fortalezas de tu pareja y recuerda que las opiniones ajenas no deben influir en tus decisiones amorosas.