—Pero usted no vuelve a decidir quién entra y quién sale. Desde este momento, queda fuera de toda operación vinculada al legado Montoya.
Mauricio intentó hablar. No pudo.
—Esta fiesta se termina —añadió ella—. Y mañana empieza algo distinto.
Se giró hacia todos.
—Si alguna vez se preguntaron cómo se siente no pertenecer… recuerden esta noche.
Valeria salió del hotel cuando el amanecer comenzaba a teñir la ciudad.
No llevaba joyas nuevas.
No llevaba promesas.
Solo llevaba algo que nunca había tenido: voz.
Esa noche no ganó una fortuna.
Ganó el derecho a no ser expulsada nunca más.
Y eso…
eso valía mucho más.
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