ANUNCIO

Ella llegó al divorcio con un recién nacido — el m…

ANUNCIO
ANUNCIO

Alejandro se reclinó en su silla tratando de mantener la compostura y dijo que su equipo de finanzas se había encargado de todo eso. Margarita, con una sonrisa de triunfo, apenas perceptible, colocó otro documento sobre la mesa, una orden de transferencia fechada hace 4 meses que movió la propiedad de Sierra Blanca a una empresa fantasma en el extranjero.

El rostro del señor Castillo se tensó de inmediato y la mirada de Alejandro se volvió afilada como el hielo, preguntando de dónde habían sacado esa información confidencial. Margarita Chávez respondió con serenidad que la fuente de la información no era de su incumbencia en ese momento, pero Alejandro ya lo sospechaba.

Su mirada gélida se movió lentamente hacia Beatriz. El rostro de la mujer se había vuelto completamente pálido, perdiendo toda su arrogancia previa. Elena lo notó al igual que todos los presentes en la sala. La tensión era tan alta que parecía que el cristal de las ventanas podría estallar en cualquier segundo.

La voz de Alejandro bajó un tono peligroso cuando pronunció el nombre de Beatriz. Ella lo miró y por primera vez Elena vio miedo real en los ojos de la otra mujer. No era miedo a perder el amor de Alejandro, sino el miedo de verlo finalmente, tal como era un hombre capaz de cualquier bajeza para proteger su fortuna.

Beatriz susurró con la voz temblorosa que él le había dicho que solo se trataba de una reestructuración administrativa necesaria. Alejandro apenas movió los labios para ordenarle que guardara silencio, pero Beatriz, impulsada por una mezcla de vergüenza y despecho, continuó hablando. Dijo que Alejandro le había asegurado que Elena estaba tratando de quitarle lo que no le correspondía y que era una mujer ambiciosa que buscaba aprovecharse de su éxito.

El pecho de Elena se presionó al escuchar aquellas palabras. Beatriz se giró hacia ella y con una honestidad brutal que nadie esperaba, confesó que le había creído ciegamente. Elena no dijo nada, simplemente mantuvo su dignidad intacta. Beatriz miró al bebé que dormía en los brazos de Elena y luego volvió a mirar a Alejandro con una expresión de asco puro.

Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»

ANUNCIO
ANUNCIO