Un ambientador casero que lo cambia todo
Cuando una habitación se siente cargada o ciertos olores persisten, puede resultar molesto. En lugar de usar ambientadores, una sencilla mezcla casera puede ser la solución: unas hojas de laurel secas y una cucharada de bicarbonato de sodio en un recipiente abierto. ¡Y listo! Esta combinación absorbe los olores de forma natural, dejando un aroma sutil, como una bocanada de aire fresco al llegar a casa.
Un limpiador multiusos al alcance de tu mano.
¿Quién no ha soñado con un producto sencillo y fácil de preparar que devuelva el brillo a múltiples superficies? Al moler ligeramente hojas de laurel hasta convertirlas en polvo y mezclarlas a partes iguales con bicarbonato de sodio, se obtiene una pasta suave pero eficaz. Con una pequeña cantidad basta para limpiar encimeras, fregaderos o azulejos: un remedio casero de toda la vida que vuelve a estar de moda.