Un utensilio de cocina esencial en el pasado.
El funcionamiento de la picadora de carne manual es tan sencillo como ingenioso.
El dispositivo suele fijarse al borde de una mesa o superficie de trabajo mediante un tornillo de sujeción.
A continuación, se introduce la carne por la abertura superior.
Al girar la manivela, un tornillo sin fin empuja las piezas hacia una placa perforada situada en el extremo del dispositivo.
El resultado: la carne sale en forma de hebras pequeñas y perfectamente picadas.
Este sistema mecánico facilitaba la preparación de muchas recetas populares:
rellenos, albóndigas, carne picada o preparaciones caseras.
En una época en la que la comida a menudo se preparaba directamente en casa, esta herramienta ahorraba un tiempo valioso.