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EL MILLONARIO REGRESÓ PARA SORPRENDER A SUS HIJOS… PERO LO QUE ENCONTRÓ CAMBIÓ TODO EN LA VIDA DE LA FAMILIA…

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Cecília salió corriendo, agarró la mano de Marcelo y tiró de él hacia el fuerte. "¡Vamos, papá! ¡Tienes que encajar!"

Marcelo se metió dentro, apretujándose en el estrecho espacio con ellos, y los tres se desplomaron en risas, el aire cálido, cercano y vivo.

Por primera vez en mucho tiempo, Marcelo sintió algo abierto en el pecho que no era miedo ni rabia.

Esperanza.

No la esperanza ingenua de que nada malo pase, sino la más fuerte: la esperanza de que, incluso después de lo peor, puedes reconstruir. Puedes elegir la presencia sobre el orgullo. Puedes elegir la protección sobre las apariencias. Puedes empezar de nuevo, no porque sea fácil, sino porque tus hijos merecen una vida donde el amor no esté encerrado tras una puerta.

Y si alguna vez tuviste un momento que te obligó a elegir lo que realmente importa, me encantaría escuchar qué aprendiste.

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