Si estás embarazada o en lactancia: la gelatina es segura, pero la cantidad de naranja y miel debe ser moderada. No abuses.
La constancia es más importante que la cantidad:
Este elixir no es un parche mágico. No esperes que después de tres días tu piel parezca la de un bebé. La producción de colágeno es un proceso lento.
Lo que sí notarás relativamente pronto (a las dos o tres semanas) es que tus uñas crecen más fuertes y tu cabello se ve un poco más brillante.
Para los cambios en la piel (menos líneas finas, más firmeza), hablamos de meses, no semanas.
Un consejo final que nadie te da:
El colágeno que consumes (ya sea en gelatina o en suplementos caros) tu cuerpo lo descompone en aminoácidos y luego los redistribuye donde más los necesita.
Eso significa que no puedes “dirigir” ese colágeno específicamente a tu cara.
Tu cuerpo decidirá si lo usa para la piel, para las articulaciones o para cualquier otro tejido.
Por eso es importante acompañar este hábito con otros: dormir bien, tomar agua, usar protector solar y comer variado.
El colágeno casero es un apoyo, no una solución única.
Pero es un apoyo delicioso, barato y que te conecta con una forma más lenta y consciente de cuidarte.
¿La mejor parte? Mientras lo preparas, hueles a naranja y miel. Y eso, en sí mismo, ya es un pequeño placer.
Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»