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El mejor colageno casero

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1 cucharada de miel pura (que no sea de esas mezclas comerciales con jarabe de maíz).

½ taza de agua caliente (no hirviendo, porque el calor extremo puede dañar la gelatina).

Opcional: un chorrito de limón y una ramita de canela.

Preparación paso a paso (con un truco importante):

En un bol pequeño, vierte el agua caliente y espolvorea la gelatina en forma de lluvia (poco a poco) mientras revuelves con un tenedor o un batidor pequeño. No la eches toda de golpe porque se formarán grumos difíciles de disolver.

Deja reposar un minuto y luego sigue revolviendo hasta que no quede ningún grumo. La mezcla debe verse transparente.

Exprime el jugo de la naranja y cuélalo para quitar la pulpa (aunque un poco de pulpa no está mal, le da fibra).

Añade el jugo de naranja y la miel a la mezcla de gelatina. El truco: ralla un poquito de la cáscara de la naranja (solo la parte anaranjada, no la blanca que es amarga) e incorpórala. La cáscara tiene compuestos bioflavonoides que potencian la acción de la vitamina C.

Revuelve todo muy bien.

Vierte la mezcla en un molde pequeño o en un frasco de vidrio y llévalo al refrigerador. En unas 3 o 4 horas estará firme.

Modo de uso:

Toma una cucharada cada mañana en ayunas. Puedes comerla directamente como gelatina o disolver esa cucharada en un vaso con agua tibia (como si fuera un té) y beberlo lentamente.

Si prefieres una dosis más fuerte, puedes comer dos cucharadas, pero no más. El exceso de gelatina puede causar molestias estomacales.

Tres Variaciones para No Aburrirte (y para Necesidades Específicas)
1. Versión “Piel Radiante” (con zanahoria)
Añade medio jugo de zanahoria pequeña a la mezcla. La zanahoria es rica en betacaroteno, que el cuerpo convierte en vitamina A, otra aliada de la piel. El sabor cambia bastante, pero es una bomba antioxidante.

 

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