Cada otoño, los recolectores de setas aficionados confunden setas venenosas con comestibles. El resultado: decenas de intoxicaciones graves cada año. Ante la duda, absténgase de recolectarlas.
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Ruibarbo: dulce en pasteles, tóxico en sus hojas.
Nos encantan sus tallos en pasteles, pero conviene evitar sus hojas. Ricas en ácido oxálico, pueden causar problemas renales si se consumen en grandes cantidades. Pélelas bien y conserve solo los tallos.
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Alubias rojas crudas: un clásico que necesita cocinarse bien.
Aunque son seguras una vez cocinadas, las alubias rojas crudas contienen una toxina llamada fitohemaglutinina. Si no se cocinan lo suficiente, pueden causar graves problemas digestivos. Siempre hiérvalas durante al menos 10 minutos antes de consumirlas.
Comer, sí… ¡pero con plena consciencia!
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