ANUNCIO

Dos jeans. Algunas blusas.

ANUNCIO
ANUNCIO

El nombre cayó como un trueno.

Victor Delgado era el director financiero de Alejandro.

Un hombre de confianza.

Diez años trabajando juntos.

Alejandro frunció el ceño.

—Aria…

—Lo vi —insistió la niña—. Estaba en la oficina hablando por teléfono.

Su voz se volvió más baja.

—Dijo que iba a culpar a Lena para que nadie sospechara de él.

El silencio fue absoluto.

Alejandro miró al jefe de seguridad.

—Traigan a Victor. Ahora.

Quince minutos después, Victor estaba en la terraza.

Intentaba parecer tranquilo.

—¿Ocurre algo?

Alejandro lo miró fijamente.

—Mi hija dice que escuchó algo interesante.

Victor rió nerviosamente.

—Con todo respeto… es una niña.

Entonces Alejandro sacó su teléfono.

—Curiosamente, también tenemos esto.

Era una grabación.

El sistema de seguridad había captado una conversación en la oficina.

La voz de Victor era inconfundible.

—Si culpo a la niñera, nadie mirará las cuentas.

Victor se quedó paralizado.

Alejandro dio un paso adelante.

—¿Quieres explicarlo?

Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»

ANUNCIO
ANUNCIO