No te preocupes: no es necesario cambiar por completo tu rutina. Unos pocos pasos sencillos pueden ser suficientes:
- Hidrátate regularmente a lo largo del día y reduce gradualmente la ingesta de líquidos por la noche.
- Eleva las piernas durante unos diez minutos antes de acostarte para favorecer la relajación.
- Ventila tu habitación por la noche y elige ropa de cama ligera.
- Adopte la posición lateral con una almohada para lograr una alineación corporal natural.
- Calma tu mente con respiraciones lentas o leyendo unas páginas de un libro relajante.
- Y justo antes de irte a dormir, haz una última visita silenciosa al baño: a veces esto es suficiente para evitar despertarte demasiado temprano.
Porque comprender mejor tus noches es el primer paso para dormir mejor.
Continúa leyendo con «SIGUIENTE »»»