La sansevieria, originaria de zonas tropicales secas, prefiere un clima cálido y estable.
He comprobado que crece mejor entre 18 °C y 27 °C, sin corrientes de aire.
¿Humedad? Se adapta perfectamente a ella sin ella. Un ambiente seco natural le viene de maravilla. Rociarla ligeramente con agua puede ayudar, pero es totalmente innecesario.
Una regla fundamental: evitar los cambios bruscos de temperatura.
Tras dejar una ventana abierta en pleno invierno, la planta dejó de crecer durante varios meses.
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Riego: menos es realmente más
Si la sansevieria tuviera un lema, sería:
“Déjame en paz.”
Ella odia beber demasiada agua.
Y hablo por experiencia: la única vez que me esforcé demasiado, las raíces empezaron a pudrirse.
Hoy sigo una regla sencilla:
- Solo riego cuando la tierra está completamente seca, a veces cada 3 semanas.
En invierno, riego con aún menos frecuencia. - Para estimular la floración, un fertilizante líquido para plantas suculentas cada 3 o 4 semanas, desde la primavera hasta finales del verano, da muy buenos resultados.
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El suelo adecuado: una base esencial
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