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Cómo el calor y la humedad aceleran el envejecimiento de la piel y qué es lo que realmente ayuda.

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Casi no creí que esto funcionaría hasta que lo intenté yo mismo:

  • Cambié a una funda de almohada de seda y dejé de despertarme con la cara hinchada.
  • Coloqué mi protector solar cerca de mi cepillo de dientes; ya no me lo salto.
  • Comencé a beber agua con electrolitos todas las mañanas (me ayudó con la sequedad).
  • Caminaba temprano o tarde, nunca al mediodía.

No es glamuroso, pero es increíblemente efectivo.

Hay ocasiones en las que el mejor cuidado de la piel consiste simplemente en evitar ciertas cosas.

Reflexiones finales: El problema no es tu piel, sino el clima.

En definitiva, no era que mi piel estuviera “mal” o envejeciera más rápido de lo normal. Simplemente reaccionaba —de forma muy inteligente— al estrés, la deshidratación y la sobrecarga.

Cuando dejé de culpar a mis sentimientos y comencé a prestarles atención, todo mejoró.

Puedes tener una piel sana en verano sin necesidad de ir a la montaña. Siempre debes respetar el calor y adaptar tu rutina según sea necesario.

Guarda esta publicación si estás planeando un cambio de aires estacional. ¿Qué pequeño detalle hiciste este verano que benefició a tu piel?

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