Una sesión por semana suele ser suficiente para disfrutar de sus efectos relajantes.
Si tienes la piel sensible, lo mejor es reducir la cantidad de vinagre y limitar la duración del baño.
Un ritual de bienestar sencillo y fácil de adoptar.
En varias culturas, especialmente en Japón, los baños de pies se han utilizado durante siglos como un ritual de relajación y purificación.
Incluso hoy en día, este sencillo gesto sigue siendo una excelente manera de cuidarse sin esfuerzo.
A veces, basta con pasar unos minutos en un recipiente con agua tibia para transformar un día cualquiera en un momento de bienestar natural .
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