Era seguir viva.
Era tener una segunda oportunidad.
A veces el cuerpo grita lo que el corazón calla. Y cuando el dolor se disfraza de esperanza, puede engañarnos. Pero enfrentar la verdad, aunque duela, puede salvarnos la vida.
Larissa dejó de esperar un milagro imposible.
Y comenzó a valorar el que todavía respiraba dentro de ella.
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