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Ya nadie plancha la ropa de cama.

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Ya nadie plancha la ropa de cama… ¿O sí?

Todo comenzó con una petición de lo más normal en el hogar.

Le pedí a mi marido que me ayudara a guardar la ropa recién lavada, y cuando fui a coger la plancha, me miró visiblemente confundido.

—Estás exagerando —rió—. ¿Quién plancha la ropa de cama hoy en día?

En su opinión, los aerosoles antiarrugas, los programas delicados y las secadoras inteligentes han hecho que planchar sea cosa del pasado.

¿Y sinceramente? Puede que tenga razón.

La vida moderna está diseñada para la comodidad. Queremos comidas más rápidas, tareas domésticas más fáciles y atajos para prácticamente todo. Para algunos, la idea de inclinarse sobre una tabla de planchar y alisar una sábana de cama king size suena casi absurda.

Pero para otros, planchar no se trata solo de eliminar las arrugas.

Se trata de comodidad.
Cuidado.
Ritual.
Paz.

Y quizás, solo quizás, en nuestro afán por hacernos la vida más fácil, hayamos perdido algo valioso.

El extraño consuelo de la ropa recién planchada

El olor a algodón caliente y vapor tiene algo profundamente nostálgico.

Muchas personas lo asocian con recuerdos de:

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