Hay alianzas que la naturaleza prepara con inteligencia especial.
Como la del jengibre y los clavos de olor
Dos especias humildes, presentes en cualquier cocina que se precie, y que cuando
se juntan se convierten en un remedio poderoso para aliviar dolores, desentumecer articulaciones y devolverle al cuerpo
esa sensación de calor y fluidez que a veces perdemos.
El jengibre, con su picor que trepa por la garganta y despierta cada célula, es un antiinflamatorio natural reconocido.
Los clavos, esas pequeñas estrellas secas, se
concentran en su interior eugenol, un compuesto con efecto
analgésico y antioxidante que la ciencia moderna ha estudiado con atención.
Juntos forman un equipo que la medicina tradicional china y ayurvédica lleva siglos
utilizando para «encender el fuego interno», mejorar digestiones lentas y aliviar esos dolores
reumáticos que tanto molestan cuando llega el frío
Pero no hace falta viajar al otro lado del mundo para beneficiarse de esta sabiduría.
Basta con acercarse a la cocina y preparar alguna de estas recetas sencillas,
pensadas para integrar el poder del jengibre y el clavo en la vida diaria
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